Un algoritmo es una secuencia finita y bien definida de pasos que transforma la entrada en la salida deseada. Lo evaluamos en dos ejes: corrección (¿siempre produce la respuesta correcta?) y eficiencia (¿cuánto tiempo y memoria utiliza?).
La idea
Un algoritmo válido debe ser inequívoco (cada paso es claro), finito (termina) y producir el resultado correcto para cada entrada válida.
