Empieza por decidir qué datos pueden salir del sistema activo y cómo se recuperarán después. Eso determina qué se puede borrar de forma segura.
Archivar conserva una copia histórica utilizable. Purgar elimina la copia activa. Son decisiones separadas: una exportación terminada no demuestra que borrar sea seguro.
1. Define los datos elegibles
Supongamos que un sistema mantiene disponibles los pedidos completados de los últimos doce meses. Es una política ilustrativa. Un pedido anterior con una disputa abierta quizá deba seguir activo.
