Trata al Product Manager (PM) como tu copropietario del producto, no como tu adversario ni tu cliente. El PM es dueño del qué y el porqué; tú eres dueño del cómo y el cuándo es factible. La mayoría de los conflictos vienen de que esas fronteras están difusas, así que el trabajo consiste en hacerlas explícitas y construir confianza antes de que llegue la presión.
